28 January 2014

WINDFARMS


El curso de Proyectos Windfarms (ESAYT, UCJC 2011-12) se planteó como una aproximación al estudio del viento en Holanda, un fenómeno que ha determinado la organización heterogénea de un territorio artificial que integra con naturalidad infraestructuras energéticas con zonas de vivienda, áreas productivas y equipamientos públicos. Nos preguntábamos, en definitiva, si los paisajes de la energía y las ciudades podrían constituir un organismo unitario (en la imagen captadores de viento en Hyderabad, Pakistán), una organización autosuficiente y compleja que atienda a los grandes retos sobre los que se sustenta la viabilidad de la ciudad del futuro: energía, agua, calidad del aire, movilidad, sistemas de producción de alimentación, etc.  

La naturaleza se ha sometido continua y progresivamente a la manipulación por parte de los seres humanos. Bien es cierto que el siglo XXI, más que nunca antes en la Historia, inaugura un nuevo modelo de relación entre el hombre y el planeta: millones de dispositivos avanzados, de tecnología, origen y función diversa, monitorizan y trasforman el mundo en una “robotería” (1), utilizando la expresión de David Greene. Del satélite al radar, del sensor a la estación meteorológica, la tecnificación del Medio Ambiente está transformando el territorio en lo que hemos definido como infraestructura paisajística: un entorno natural permanentemente asistido, informado, alerta, conectado a múltiples e invisibles redes inalámbricas (2) que permiten el registro y la gestión de ecosistemas dinámicos, en continua trasformación. La naturaleza ha pasado de constituir para el hombre un peligro (periodo artesano) y posteriormente un amable paisaje alrededor de la ciudad (periodo mecánico), hasta llegar a convertirse en nuestros días en una “metáfora de nuestro tiempo” (3), un ente global y vital cuyo conocimiento científico y aprovechamiento lúdico, económico o energético, coexiste y se retroalimenta de un proceso de observación y registro extenuante (periodo termodinámico).

En los trabajos de aerodinámica civil, los datos procedentes de la monitorización medioambiental se cotejan con los obtenidos mediante otras técnicas de exploración y representación de lo atmosférico, que básicamente se pueden dividir en dos grupos: pruebas empíricas o experimentales por un lado (caracterización), y recreaciones informáticas o virtuales por otro (simulación). Desde el curso de proyectos ‘Windfarm’ se utilizaron distintos programas de simulación, sin embargo, la aproximación rigurosa al fenómeno de la “caracterización” parecía algo más compleja. Con este fin se visitó el Instituto Ignacio da Riva (IDR), ETSIA, UPM, gracias a la invitación del director del instituto, el prestigioso ingeniero Dr. José Meseguer Ruiz (4).

La caracterización consiste en reproducir lo más fielmente posible en un túnel de viento, la dinámica atmosférica de un entorno geográfico real de entre 2 y 5km2. El IDR no realiza simulaciones virtuales o informáticas, tan solo pruebas experimentales en túnel mediante la construcción de maquetas e instrumentación de gran precisión (5). Cualquier representación del viento es siempre una aproximación a un fenómeno complejo e impredecible. Con el objetivo de limitar progresivamente el margen de error en el trabajo de caracterización, el IDR participa de un proyecto europeo de monitorización geográfica del territorio para comparar los datos recogidos ‘in situ’, con los obtenidos en túnel de viento, analizando las diferencias con el fin de mejorar y ajustar los sensibles instrumentos de caracterización. El proyecto aborda la completa monitorización de una isla real en Dinamarca, sembrada de anemómetros y sensores situados a una distancia y altura reglamentada (6). En paralelo a la recogida de datos reales, enviados ‘on line’ desde los lejanos anemómetros, se construye una maqueta de la isla, una topografía negra con miles de pequeñas cruces numeradas, correspondiendo a cada una en la parte inferior un pequeño conducto que se encargará de medir la presión en la prueba del túnel (7).

El perfeccionamiento en las técnicas de caracterización del territorio permitirá la instalación de infraestructuras eólicas en lugares aparentemente poco “eficientes”, pero que con un estudio detallado pueden revelar cierto interés, sobre todo teniendo en cuenta que los lugares del planeta mejor situados para la instalación de dispositivos eólicos está ya ocupada: “a partir de ahora encontrar ‘viento’ exigirá un estudio mucho más detallado y riguroso del territorio” (8). La caracterización del territorio ha permitido estudiar, por ejemplo, el caso de dos islas del Pacífico pertenecientes a Chile, cuya posición generaba una serie de turbulencias causantes de numerosos accidentes aéreos. Esta técnica también es habitual en los estudios previos a la construcción de edificios de gran altura (9).

El abordaje del territorio desde estos parámetros resulta, sencillamente, fascinante: la gestión y caracterización de lo atmosférico mediante técnicas y tecnologías propias de la ingeniería aeroespacial, abre las puertas a nuevas metodologías de proyecto arquitectónico y estrategias para la regeneración de la ciudad, nuevas estructuras capaces de dar respuesta al lugar no solo desde sus variables urbana y cultural, sino desde la gestión sensible de los vectores atmosférico y climático como activos principales de energía y recursos.   

Notas:

1. David Greene, ‘Gardener’s notebook’, en Archigram, 9, Londres 1970; compilado en Cook, Peter (ed.), ‘Archigram’, princeton Architectural Press, Nueva York, 1999, págs. 110-115. Traducción de María Jesús Rivas.
2. Wifi, telefonía o radio.
3. Beatriz Santamarina Campos, “Ecología y poder. El discurso medioambiental como mercancía”, Catarata, Valencia, 2006, págs. 46-52.
4. Dr. José Meseguer Ruiz, Catedrático de Aerodinámica en el Departamento de Vehículos Aeroespaciales de la ETS Ingeniería Aeronáutica, Universidad Politécnica de Madrid. Director del Instituto Universitario de Microgravedad “Ignacio Da Riva”, de la Universidad Politécnica de Madrid.
5. La instrumentación en túnel de viento es muy costosa debido al elevado coste de las balanzas, sensores de presión y sistemas de velocimetría, todos ellos de alta precisión. Los trabajos del IDR se realizan mayoritariamente para la empresa privada.
6. Los anemómetros e instrumentos de medición del viento de sitúan a una altura reglada de 10m ó 100m.
7. La factura de esta maqueta resulta de gran belleza y enorme sensibilidad. Realizada por ingenieros, exclusivamente para los trabajos de caracterización y ensayo, se compone de pintura negra sobre madera; la numeración y marcas son doradas; los tubos inferiores de plástico transparente, 1mm de diámetro y 1m de longitud.
8. Dr. José Meseguer, entrevista con Miguel Ángel Díaz Camacho, 19 de octubre de 2011.
9. Las cuatro torres de la Ciudad Deportiva del Real Madrid fueron sometidas a un estudio de viento en Toronto, al no existir en Europa un túnel de viento con “capa límite” capaz de caracterizar el entorno de los edificios. Desde 2011 el IDR dispone de un túnel con estas características en el Campus de Montegancedo.

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