En arquitectura el movimiento vertical implica necesariamente otro horizontal. La sucesión de peldaños en la escalera establece una sección diagonal sobre la que nos deslizamos hasta alcanzar el siguiente piso. La repetida ordenación vertical de la meseta a modo de pequeño descanso plano entre tramos, establece uno de los hilvanes más cotidianos de un edificio: el hueco de escalera. El desplazamiento horizontal de la meseta genera sin embargo un segundo movimiento diagonal, resultado de trasladar la posición del hueco en cada nivel. Una doble diagonal.
