3 January 2014

TRES REFLEXIONES SOBRE EL MAADU


Hace algunas semanas se publicaba en El País el artículo “Un intruso en el Paseo de las Artes” por Anatxu Zabalbeascoa, que fue tan amable de ponerse en contacto con nosotros para consultarnos sobre el asunto y además citarnos en el propio texto. En este post adjuntamos tres reflexiones que nos surgieron entonces sobre el Museo de Arte, Arquitectura, Diseño y Urbanismo de Madrid (MAADU), proyectado por Emilio Ambasz en sustitución del edificio ubicado actualmente en el Paseo del Prado 30, otro despropósito del Ayuntamiento de Madrid que continua apostando por su estrategia de Piqueta + Icono como instrumento de enajenación de la ciudad.



A. Reflexión sobre el proyecto de arquitectura:
A nuestro juicio, el edificio existente en el Paseo del Prado 30 es un magnífico ejemplo de la arquitectura madrileña de ladrillo, zócalo de granito y chaflán en esquina. Cualquier intervención que se aborde desde el sentido común debería apostar, en primer lugar, por la rehabilitación del inmueble, adaptándolo al nuevo uso que se pretende (1). Pensar que la demolición de un edificio histórico y la construcción de uno nuevo de superficie similar es una operación "sostenible", o respetuosa con el Medio Ambiente, por el mero hecho de presentar dos fachadas vegetales, supone un error conceptual tan grave como lo sería el hecho de agarrarse fuertemente de las orejas para no caerse (2).


  
  
B. Reflexión sobre el encargo como hecho cultural:
La idea de que la arquitectura debe estar en los museos no es nueva, las escuelas de todo tipo y condición han recurrido a este tema de forma reiterada como ejercicio de proyectos: el Museo de Arquitectura, una suerte de clímax para catedráticos y, al parecer, algún que otro político. Sin embargo, nunca la arquitectura ha pertenecido tanto al afuera, a la gente, y aparece en la pintura de un pavimento, sobre las tablas de un parlamento de madera, en la gestión de solares abandonados y su transformación temporal en espacio público, en las carpas de mercados emergentes, en las ruedas de huertos itinerantes, saunas neumáticas, floristerías pop up, etc, etc, etc (ver la interesante colección de Iniciativas Ciudadanas recopiladas en VIC). Qué hermoso sería convertir Madrid en un verdadero museo de arquitectura, la ciudad entera, una celebración colectiva que supiese aprovechar el talento de miles de jóvenes arquitectas y arquitectos que miran, atónitos, la propuesta de este lacerante mausoleo de Botella y Ambasz.
  
C. Reflexión sobre el encargo como instrumento de gestión urbana:
El Ayuntamiento de Madrid apuesta por la enajenación de inmuebles públicos y por el icono, la piqueta y el pelotazo fruto de una política de urbanismo a la carta, una suerte de canibalismo urbano impulsado desde la administración y profesado con fervor por el sector más rancio del sector inmobiliario. Son “iconoplastas”. Y con estas dos variables se bastan para ir gestionando (mal) la ciudad. En marzo de 2009 se creó el Plan de Gestión Patrimonial, que malvendía 9 interesantes inmuebles públicos, algunos de ellos con la “piqueta” por delante (3), por no hablar de la desprotección y destrucción de patrimonio, como los Cuarteles de Campamento, cuando no el abandono del mismo: Estación del Norte o el Frontón del Beti Jai (4). Al mismo tiempo, se proponen iconos como la torre de 27 plantas frente al Matadero, en Madrid Río (5), el proyecto Canalejas promovido por Villar Mir (6), o el propio  Museo de la Arquitectura de Ambasz, ejemplos todos ellos de un nuevo tenebrismo, convulsiones alejadas sin duda de cualquier tipo de valor social, cultural o medioambiental.

Las administraciones locales, y en concreto el Ayuntamiento de Madrid, deben revisar urgentemente los procesos de construcción de la ciudad. En primer lugar, la elaboración de un proyecto cualquiera sobre un activo patrimonial debe abordarse, siempre, en cualquier circunstancia, desde criterios establecidos en base al interés público. Es tiempo de pensar, investigar, analizar, diagnosticar y consultar; es tiempo de hacer equipo; es tiempo de pre-ocuparse desde el conocimiento y la responsabilidad para intervenir inmediatamente después con la máxima eficiencia y flexibilidad.

Frente al urbanismo autoritario y compositivo, incapaz de asumir la complejidad de la ciudad actual, se debe apostar decididamente por la arquitectura como herramienta de regeneración urbana, una estrategia específica programada desde los valores existentes y las necesidades reales, aprovechando y valorando la preexistencia como el soporte de un nuevo sistema de relaciones, proximidades y superposiciones. Es tiempo de generar ciudad cada vez.

NOTAS:

1 Los informes sobre el mal estado de un edificio (amianto) son una coartada habitual para justificar su demolición, sería interesante solicitar los informes técnicos que así la prescriben.
Metáfora del sinsentido utilizada por Ricardo Aroca en sus clases de estructuras, ETSAM.



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