La arquitectura de Leonidov opera
desde un reducido catálogo de elementos formales. La sobriedad técnica, el
culto a la ingeniería, el rechazo por la tradición arquitectónica o el aprecio
por el sintético arte suprematista,
somete las geometrías y las formas a la más sencilla de sus expresiones. Sin
embargo, desde la mínima sintaxis, la arquitectura de Leonidov intenta
condensar los valores del mundo y de una época; la arquitectura de Leonidov opera
desde una de las categorías más contemporáneas de lo invisible: el movimiento.
