Las Escuelas de Arquitectura
presentan diversas formas, capas, presencias, historias. Entre sus muros el
tiempo se acelera en los momentos tumultuosos, a veces se detiene en la soledad
de las noches de invierno. Existen escuelas fundacionales, instituciones históricas como la ETSA Madrid, la
más antigua de España, cuyo edificio principal fue parcialmente destruido
durante la Guerra Civil (1). Otras sin embargo, aprovechan estructuras
existentes, como los mat-buildings de
la ETSA Valencia, o surgen como infraestructuras de nueva planta, por ejemplo
en Navarra (2), Alicante (3) y tantas otras. Existen también escuelas aditivas, campus como micro-ciudades en cuyo interior cristalizan y
se yuxtaponen arquitecturas sucesivas en el tiempo (4).
