Durante el curso 2011-12 tuvimos
la
oportunidad de visitar en dos ocasiones el taller de Theo Jansen en las afueras
de Delft en Holanda. Se trata de una construcción modular, una caseta espartana
situada sobre una ladera artificial entre el área suburbana de Ypenburg y la
autovía A4, que conecta Amsterdam y Delft. Ante la ausencia de senderos, abandonamos las bicis junto a la acera y caminamos sobre la hierba ladera arriba. En lo alto, una lengua de arena surge bajo la espesura
de un nutrido grupo de sauces y sirve de acomodo a la cabaña, muy bien acompañada por alguna de las criaturas móviles creadas por el propio Jansen. Unos paneles
expositivos muestran, a modo de improvisado museo arqueológico, todo un atlas
de articulaciones, rótulas y ligamentos artificiales: extraños exvotos de la
mecánica.