8 December 2015

FLUJO Y CONCURRENCIA


Un puente nos ocupa un tiempo, nos acompaña. En los riachuelos exiguos de caudal estricto, nuestro salto se propone como el puente más breve y transparente del mundo. También el pragmatismo asociado tradicionalmente a las pasarelas o los viaductos recomienda acometer la perpendicular al valle, la linea recta y la menor de las luces: el paradigma del puente romano, civil y militar, estrictamente simétrico y alineado allí donde el vacío reduce la distancia entre sus costados. Puentes de piedra, paso presuroso.

Tal vez el uso de la madera en algunas estructuras medievales, unido a una cultura más lenta y reposada del habitar, favorecen la aparición de puentes como el KapellBrücke de Lucerna (Suiza), el más antiguo de Europa construido en madera. Su trazado sinuoso se introduce diagonalmente en las aguas del Reuss estableciendo diferentes perspectivas y puntos de vista sobre la ciudad y el territorio. Asimetría, ligereza, ondulación: el paso sosegado y la perspectiva como herramienta de construcción del paisaje.

El puente realizado recientemente por el estudio Olafur Eliasson en Copenhague (Dinamarca) se presenta como una sucesión de estructuras circulares inter-conectadas. La geometría en este caso, lejos de valorar la inmediatez propia de la circulación lineal, lejos ya de cualquier paralelismo, se propone aquí como una serie de espacios de encuentro, el puente como una concatenación de pequeñas plazas o parlamentos, introduciendo la variable social -la inclusión- a los ya mencionados aspectos funcionales, paisajísticos o estructurales. Infraestructura y ciudadanía o el puente como instrumento voluble de flujos y concurrencias. 

Foto por Anders Sune Berg vía Plataforma Arquitectura.

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