19 May 2014

SUELOS PROFUNDOS


El diseño de una superficie a partir de la repetición de uno o varios elementos, establece un juego tan adictivo como estimulante. El material de la pieza, su geometría, textura, color, brillo o posición, convocan a la sensibilidad y el esfuerzo por la determinación del módulo, si bien será su sencilla repetición organizada la que consiga finalmente la diversidad prometida. Más allá del juego y sus reglas compositivas, interesa aquí la capacidad de estos patrones como instrumento de activación de formas ilusorias: la transformación de un pavimento en una superficie liviana, sutil, aérea como la suma de hilos coordinados en la sábana tendida (1).

Arquitectos como Gio Ponti han explorado las posibilidades de la humilde baldosa cerámica para dotar, a todos y cada uno de sus espacios, de una cierta cualidad escenográfica, una teatralidad que honra un sentido del habitar muy anterior a la halterofilia del diseño o la decoración pretenciosa: “Proyecté un hotel en Sorrento y, aunque no había necesidad, yo quería que cada una de las cien habitaciones tuviera un suelo diferente. Para ello, me serví de mi vieja pasión por las baldosas cerámicas, siempre que las solicitan, diseño muchas más de las que me piden. Así que a partir de treinta diseños diferentes, cada uno de los cuales permitía dos, tres o cuatro combinaciones, surgieron los cien. […] Siempre pienso en las posibilidades infinitas de este arte: dadle a alguien un cuadrado de 20x20 y, aunque se hayan creado infinitos diseños desde hace siglos, siempre aparece la habitación para el nuevo diseño, tu propio diseño. Nunca habrá un diseño final…” (2).

Muros encalados y suelos azules frente al Mediterráneo (3). La reproducción organizada del baldosín, sus patrones y giros, su color o su brillo, introducen una suerte de vibración acuática en las habitaciones, un espejismo de profundidad marina. Pero cómo subir el mar a tu dormitorio, o mejor, cómo sentir el movimiento del mar bajo tus pies. Retos valiosos. La conquista del firme tiene lugar, paradójicamente, al margen de su solidez: el suelo como acontecimiento ligero, profundo y misterioso como los espejos de Alicia o Matsuyama. “Arquitectura, envoltorio del cuerpo; poroso para el espíritu” (4). Firmes que ondean, vibran, alivian el aire que les rodea. Suelos profundos.  

NOTAS

(1) Sobre este tema ver: Antón Capitel, Las formas ilusorias en la Arquitectura Moderna, Sevilla, Tanais, 2004.
(2) Gio Ponti, “Giovinezza d’oggi o splendida età di Le Corbusier?”, Domus 320, 1956, pág. 1-4. Traducción MADC.
(3) Cerámica D’Agostino. Hotel Parco dei Principal di Sorrento, Italia, Gio Ponti, 1960. Ver el espléndido reportaje en el blog de la revista Tectónica: Cerámica Gio Ponti 
(4) Alejandro de la Sota, “Tema universal hoy: arquitectura y tecnología”, Revista Arquitectura nº 26, febrero 1961.

Imagen: Gio Ponti, Pequeña Casa Ideal, 1939.

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