Eero Saarinen dedicó una muy pequeña
parte de su carrera al tema de la vivienda, de hecho, solo construyó dos. En
palabras de uno de los estudiosos más importantes de su obra, Antonio Román
Asensio: “el diseño de la casa unifamiliar simplemente no encajaba con el
ejercicio de la profesión tal y como lo entendía Saarinen” (1). A pesar de
este aparente desinterés por el tema, este arquitecto estadounidense de origen
finlandés realizó una de las declaraciones más sorprendentes que se conocen
sobre la casa, al afirmar -nada más y nada menos- que la casa NO es
arquitectura: “The house isn’t really architecture. I think it’s been too much overblown
and much too important. Let’s sort of relate this to other things. Now we know
that the family is not as strong as [it] used to be. It’s not as strong as an
educational element. The education that children got through the family was
much greater in earlier days than [it] is today. Yet the house as a piece of
architecture has become terribly important. It really wasn’t until the
Victorian times…But lots of civilizations have lived with the house being an
unimportant part, an anonymous part of architecture” (2). ¿Qué puede
esconderse detrás de esta sorprendente afirmación? ¿La casa NO es arquitectura?
