14 June 2011

YES NEEDS MORE


Esta es una entrada extraña en nuestro blog y tal vez por ello nos agrada especialmente. Se trata de un texto que no está dedicado de manera específica a la arquitectura, ni a sus autores; tampoco habla de estrategias urbanas, gestión de energía o recursos y otros tantos temas que nos interesan desde hace años. Esta vez nos apetecía escribir sobre un mensaje que últimamente resuena por demasiadas esferas de lo cotidiano; un mensaje sencillo e hipnótico dirigido hacia el ciudadano para decirle, sin distinciones ni acotaciones, un rotundo y luminoso "SI". Veamos algunos ejemplos y reflexionemos sobre este "YES" refrescante y sin complejos.


La exposición y posterior catálogo ‘Yes is More’ (1), convertido ya en icono para la alegría de sus autores y editores, repasa el vertiginoso trabajo del último arquitecto-celebridad y su joven grupo empresarial: Bjarke Ingels Group. No se pretende aquí realizar un ejercicio de crítica de arquitectura sobre la profusa obra de BIG (2), sino establecer una reflexión sobre el proceso de legitimación cultural de un mensaje que, de forma consciente y sincronizada, se envía desde diferentes ámbitos al ciudadano, mensaje que puede ser sintetizado en una palabra: YES, que en su acepción adverbial, expresa ‘afirmación como respuesta a una pregunta’ (3). 

Tras el célebre ‘YES WE CAN’ de Barak Obama (4) han aparecido nuevas locuciones, siempre positivas, breves y efervescentes, que se ofrecen como respuesta a una pregunta cualquiera, aquella que un ciudadano anónimo desea realizar: desde el irónico ‘YES TO ALL’ de Sylvie Fleury (5) hasta el hedonista y autocomplaciente ‘YES IS MORE’ de BIG, pasando por el sencillo ‘YES!’ que la marca Western Union (6) publicitara en forma de letras-globo color amarillo flotando sobre diferentes ciudades del mundo. La respuesta-afirmación, telegramática y reiterativa, se presenta como un complejo ejercicio de seducción, activando un deseo o aspiración que puede hacerse realidad, siempre que el individuo pueda pagarlo y la sociedad en su conjunto pueda asumir las consecuencias. Se trata de convertir al ciudadano en cliente insatisfecho, hedonista y caprichoso, el sustrato necesario para el crecimiento infinito de la economía global (7).

Bjarke Ingels ha elaborado una fórmula, conceptualmente sencilla, que le ha supuesto alcanzar el status de ‘celebrity’ a gran velocidad, capturando encargos de gran calaje a lo largo y ancho del planeta. Por un lado su ‘YES IS MORE’ le (auto) presenta, en una suerte de cadena sucesoria, como heredero de arquitectos de la talla de Mies van der Rohe, y su ascético ‘LESS IS MORE’, o Rem Koolhaas, y su redundante ‘MORE IS MORE’. Por otro lado, el discurso exitoso de aire desenfadado y juvenil, tan propio del nuevo modelo empresarial importado desde Silicon Valley, cautiva a diferentes agentes del poder político y financiero, que encuentran un poderoso ‘feedback’ en una idea rápidamente consumible, asimilable y ‘retweeteable’ al resto de los ciudadanos en forma de nuevas y refrescantes expresiones, eso sí, de no más de tres palabras de las cuales, al menos una, sea YES.

No estaría de más añadir a este coro de voces sensuales un *(asterisco) y un buen ‘tocho’ de letra pequeña, fórmula imprescindible en la actual dinámica comercial. Por un lado, debería ser obligatorio conocer las contraindicaciones y efectos secundarios de un mensaje edulcorado y narcotizante para los ciudadanos: decirnos ‘sí a todo’ no es tan sólo tratarnos como a imbéciles, también supone la generación de una dinámica populista de autodestrucción propia de las sociedades en profunda decadencia (8). Por otro lado, se debería establecer una compensación por parte del ‘gurú’ hacia los ciudadanos, cuando su máxima se revele insuficiente, ineficaz, inservible o simplemente falsa (9). Tal vez de este modo, se pudieran dar las condiciones para la aparición de mensajes más certeros y reflexivos, de carácter educativo, terapéutico, higiénico, solidario y pedagógico, letras ordenadas con algún sentido de la evolución de la especie, palabras aparecidas desde el conocimiento y la responsabilidad, desde el oficio humilde y honesto con uno mismo y con los demás: ‘YES NEEDS MORE’.

Ya lo sabemos,
Es muy difícil,
Decir que no,
Decir no quiero…(10)

Miguel Ángel Díaz Camacho (2011)

NOTAS

1. Yes is More. An Archicomic on Architectural Evolution, Big, Bjarke Ingels Group, Köln, Taschen, 2010.
2. Llama la atención si se compara cuantitativamente la obra de BIG (36 años) con la obra completa de, por ejemplo, Alejandro de la Sota y Fco. Javier Sáenz de Oíza juntos.
3. Definición obtenida en el diccionario de la Real Academia Española.   
4. Slogan utilizado por el senador demócrata Barack Obama durante la campaña presidencial de 2008.
5. La exposición sobre la obra de Sylvie Fleury ‘Yes to all’ se puede visitar en el Centro de Arte contemporáneo de Málaga hasta el 12 de junio de 2011.
6. Empresa dedicada a transacciones económicas a nivel mundial.
7. Para profundizar sobre esta idea se recomienda ‘La vida líquida’ de Zygmunt Bauman.
8. A través de movimientos como el 15M (Spanish Revolution o Democraciarealya), solicitamos por fin, y no solo al poder político sino a todos los poderes incluido evidentemente el financiero, que se incluya en sus misiones y visiones algo tan elemental como el respeto por el ser humano.
9. Un buen ejemplo es Barack Obama y su no we can’t ante cuestiones trascendentes, como el vergonzoso retraso en el cierre de Guantánamo, el fracaso de la misión de paz en Israel, la falta de compromiso con el objetivo global de reducción de emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, su pasividad en las reiteradas cumbres del clima, etc.      
10. Decir que no, Mario Benedetti

Publicado originalmente en el Blog de StepienyBarno el 13 de junio de 2011.

3 comments:

  1. La reflexión es más que potente, pero me parece algo tendenciosa. Como bien decía Paco Casas en otro entorno digital, es fácil demonizar a Bjarne, y si me quedo con algo, es con el resquicio de duda (usemos la presunción de inocencia) que dejas abierta en el "cuando" de se debería establecer una compensación por parte del ‘gurú’ hacia los ciudadanos, cuando su máxima se revele insuficiente, ineficaz, inservible o simplemente falsa".

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  2. podría estar de acuerdo, dado q te tengo en gran estima personal e intelectual, y lo estoy, en parte, pero no en todo, porque creo que demonizar a bjarke ingels es fácil, después d q todo el mundo se ha ido d rositas en este país haciendo cosas mucho más atroces (si es q él ha hecho alguna) y no pasa nada. es eso q nos dicen en la escuela dl 5% de arquitectura y el 95% de basura. por qué nos empeñamos en decir q los malos siempre son algunos de ese 5% entre ellos si eres joven y sobradamente preparado como bjarke. en fin, q él se defiende solo pero eso, q cosas peores hemos visto, miguelángel. aún así, me alegro mucho d q t pongas a escribir sobre ello q falta hace gente comprometida como tú.

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  3. Gracias Paco y Miguel por los comentarios! En el post no se intenta demonizar a nadie, la reflexión no es sobre personas sino sobre mensajes que nos dicen "sí" a todo, la construcción de un discurso básicamente comercial que desde la publicidad desembarcó en la política y, tras su paso por la irónica maquinaria del arte, nos llegó a la arquitectura...envenenado.

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